Habia una vez un cuento muy bien elaborado, tenia momentos en que hacia al lector temblar de miedo, momemntos de suspenso, de hilarante humor, momentos de ternura y accion, en fin, un cuento casi perfecto.

Era tan bueno dicho cuento, que la eterna compañera de la fama, la Vanidad, le susurro un dia al oido que el no era un cuento, sino que era una historia real, y el cuento rendido por los susurros de la vanidad, no pudo resistirse a tan hermosa voz y terminó convenciendose de lo que Vanidad le decía.

Empezo pues el cuento a vanagloriarse ante los demas cuentos, "yo no soy un cuento como ustedes -les decia- yo soy el unico real aqui. La mayoria de cuentos no le tomaron mas importancia de la que se le toma a un loco, pero el cuento mas viejo de la librera, tratando de sacarlo de su error le dijo:

Eres un tonto al hacerle caso a lo que Vanidad susurra a tu oido, eres el mejor cuento de esta librera y talvéz de todas las libreras de las que hemos oido hablar, pero aceptalo, no eres mas que un cuento, echo para entretener a las personas, hacer llorar a los sentimentales y dormir a los niños.

El cuento no le hizo mucho caso al viejo, pero al siguiente día, cuando lo sacaron de la librera, temblo de terror cuando se dio cuenta que una persona lo leia en voz alta para entretener a un grupo de personas, y vio también como una de ellas se secaba las lagrimas que salian de sus dulces ojos al escucharlo.

Pero lo peor llego al anochecer, cuando fue llevado a la orilla de la cama de unos pequeños y vio como dormian al son de sus relatos. ¿Como rayos pueden dormir con un cuento tan emocionante? se preguntó el pobre y desahuciado cuento.

Cuando regreso a la librera, solo vio al viejo cuento, que con la pena dibujada en su rostro le dijo solamente: ¿lo vez? Y se fue el cuento sumido en su tristeza, quien sabe dónde, y nunca se le volvio ver.

Al siguiente dia, cuando los dueños de la librera buscaron al cuento de nuestra historia, no lo pudieron encontrar, y nadie en la librera supo que fue de el, a excepcion del viejo cuento, que fue el único que supo que el mejor cuento que existio jamás, jamás volvió a ser leído, ya que puso mucha atencion a los maleficos susurros de Vanidad, la inseparable compañera de la Fama.