El Sentimiento Que No Alcanzó a Ser Nombrado.
Había una vez un sentimiento que no alcanzo a ser nombrado por el primer habitante de la tierra. Adán nombró a todos los animales, vegetales, minerales, y hasta nombró todos los sentimientos que conoció: amor, ternura, compasión, gratitud, cariño, etc., pero este sentimiento no alcanzó a ser nombrado porque era un sentimiento único, excepcional, hasta se podría decir que era una mezcla perfecta de todos los buenos sentimientos que existen en la Tierra y en el Cielo.
Más cuando Adán estaba a punto de descubrir un nombre adecuado para tan maravilloso sentimiento, entró en desobediencia con el Creador, provocando así su expulsión del paraíso y condenando a este hermoso sentimiento a no ser nombrado.
Al darse cuenta El Sentimiento Que No Alcanzó a Ser Nombrado que todos los otros sentimientos podían
distinguirse entre sí por sus nombres, se acerco al Creador de Todas las Cosas para pedirle un nombre; a lo cual el Creador contesto: “Pero si tu ya tienes un nombre, sólo tienes que buscarlo en la Tierra, entre mis creaciones, entre mis hijos, pues tú eres el mejor regalo que yo les di y por lo tanto tu les perteneces; con ellos sabrás cual es tú nombre.
Empezó pues, el Sentimiento Que No Alcanzó a Ser Nombrado la exhaustiva búsqueda de su nombre, viajó por mucho tiempo alrededor de la Tierra y, aunque se dio cuenta que era un sentimiento único (pues era una mezcla perfecta de todos los buenos sentimientos), no encontró lo que tanto ansiaba: su nombre.
Y exactamente cuando estaba a punto de rendirse, el Sentimiento Que No Alcanzó a Ser Nombrado sintió que lo sentían (pues así se dan cuenta los sentimientos cuando los Humanos los sienten a ellos) en un lugar distante y aislado; en una lejana y recóndita cueva. Cuando llegó allí el Sentimiento Que No Alcanzo a Ser Nombrado, observó que en dicha cueva se encontraban un hombre y una mujer de aspecto humilde, los cuales cuidaban a un pequeño que dormía colocado en un pesebre. Pero los mas extraño de
todo era que a pesar de su condición aparentemente pobre, reinaba entre aquellas personas una dicha indefinible, exquisita; una mezcla perfecta de buenos
sentimientos.
En ese instante se dio cuenta que tenía ante sí el motivo de su búsqueda, que al fin había encontrado el que había sido su nombre desde siempre: Familia.

hadacuriosa dijo
que bueno, que bueno que te haya cruzado en el camino de las palabras...me tendras mas seguido por aca, si no te molesta...me gusta mucho lo que escribis.
besos de hada
18 Agosto 2006 | 08:02 PM